Descartan relación entre vertimiento al mar de salmones y la extensa crisis por marea roja

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«Indudablemente, en los eventos de florecimientos (de algas nocivas) el vertimiento (de salmones) no tuvo responsabilidad o causa ecológica alguna», afirma la doctora Laura Farías, investigadora de la Universidad de Concepción.

La especialista integra el comité de científicos encargados por el Gobierno de analizar la relación entre el vertimiento de unas 4.500 toneladas de salmones en descomposición a una fosa marina frente a la costa del Pacífico de Ancud, y, la crisis de la llamada marea roja que afectó a la Región de Los Lagos en el primer semestre.

«Estamos dando la última edición al texto final. De acá al viernes se libera (el contenido de la investigación)», explica la doctora Farías, y detalla que, además de los antecedentes que se recogieron en el crucero de investigación, se revisaron imágenes históricas de la última década, se hicieron balances de nitrógeno y una simulación de la distribución del vertimiento, entre otros.

Junto con descartar «alguna causalidad» del vertimiento, precisa que hay «un cambio climático, o una variabilidad climática, que está lesionando la zona de Los Lagos y Chiloé. Hubo anomalías muy extrañas que hacen que sea como la tormenta perfecta: mucha radiación solar, temperatura del agua óptima, menor viento y creo que (el fenómeno) este verano podría ser tanto o igual que el año pasado».

Indagación

Niveles mortales de la toxina paralizante de los mariscos, que impedían su consumo, golpearon la economía local en una quincena de comunas de la región en donde hay gran presencia de mariscadores y recolectores, los que quedaron sin su principal fuente de ingresos.

La crisis gatilló masivas protestas y el bloqueo de caminos y rampas, entre ellas las de Chacao, que en la práctica dejaron a la Isla Grande de Chiloé sin su principal conexión con el continente por 19 días.

Y uno de los puntos más importantes en los acuerdos que pusieron fin a las protestas fue el compromiso estatal de una investigación independiente, que aclarara la causa de la catástrofe ambiental, por lo que se designó al comité de expertos que integra la doctora Farías.

El comité entregó un primer informe en agosto, en que adelantaba que no había relación entre el vertimiento y la marea roja.

Farías explica que ahora se están dando condiciones ambientales similares a las observadas cuando se produjeron los florecimientos, «déficit de precipitaciones, menores cargas de frío. El agua dulce estratifica menos al sistema marino costero, hay cambios de patrones de viento (…) se va a parecer mucho al verano anterior».

Condiciones «muy favorables para que las algas crezcan», aunque afirma que «no podemos decir si es parte de una variabilidad climática natural o de una presión antropogénica», aclara.

Junto con reconocer un muy buen trabajo sanitario en los procedimientos, la doctora Farías asevera que aún «falta en la parte ambiental».

«No hay adecuado análisis de nutrientes, nitrógeno, fósforo… Eso nos está pesando en Chile», asegura, aunque reconoce que «indudablemente, el Gobierno está tratando de agilizar el tema de observación, instalando sensores para una medición continua».

Respecto de las recomendaciones del informe, advierte que si bien el vertimiento no tuvo responsabilidad en los florecimientos de algas, «sí causó una liberación alta de amonio». Y desde el punto de vista oceanográfico, era imposible que la masa de salmones hubiera regresado hacia la costa: «se dispersó al norte y al mar exterior». Y aunque no está reportado, sí tuvieron consecuencia en el mar exterior, pero no en el florecimiento de microalgas tóxicas, según plantea la doctora a cargo de la investigación.

EFECTO
Doctora sostiene que es imposible que la masa de salmones se haya desplazado a la zona costera.

Fuente: El Mercurio