Exportaciones de fruta crecen 8,7% en el año, pero empresarios advierten riesgos en el sector

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Las exportaciones de frutas han experimentado un sólido crecimiento en lo que va del año. Según datos de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa), entre enero y mayo pasados se han realizado envíos por 1,68 millones de toneladas de frutas frescas, cantidad que representa un incremento de 8,7% en comparación con los embarques por 1,54 millones de toneladas del lapso a igual período de 2017.

Las cerezas destacan como uno de los productos que más han empujado el carro de los envíos. La última temporada, finalizada en marzo, cerró con un récord de 184 mil toneladas exportadas y el valor de dichos envíos alcanzó los US$ 831 millones.

El presidente de la Asociación de Exportadores de Frutas (Asoex), Ronald Bown, destacó que en las cerezas el aumento fue de casi un 100% en comparación con la temporada anterior, con el factor adicional de que se valoraron a un muy buen precio. En China, destino que funciona prácticamente como un monomercado para las cerezas, esta fruta tiene pleno apogeo en la celebración de Año Nuevo.

También los arándanos lograron cifras récord en volumen. Al finalizar su cosecha en marzo, Chile había exportado 110 mil toneladas, con un incremento de 7% en comparación con el ejercicio previo.

Las ciruelas frescas han tenido un positivo desempeño en el año. Según Odepa, este año se realizaron envíos por un total de 120 mil toneladas, volumen que supera en 23 mil toneladas a igual período del ejercicio anterior, lo que equivale a un 21%. Bown también valoró los incrementos en volumen que han tenido las ventas al extranjero de clementinas (55%), duraznos (20%) y pomelos (57%).

El dirigente gremial señaló que las exportaciones de uva de mesa y de palta están casi estancadas, los envíos de manzanas han crecido sobre un 11% y los de kiwi han bajado en torno a un 5%. Bown subrayó también los buenos resultados que están logrando los cítricos. «La zona del norte chico ha tenido una solución casi inédita en la recuperación de la sequía. Esto ha significado que, en el caso de mandarinas u otros cítricos, la situación sea mucho mejor», recalcó.

Factores de riesgo

En cantidad, la uva de mesa es una de las frutas que posee mayor peso en las exportaciones chilenas. Sus embarques se han mantenido prácticamente sin variaciones, aunque con una tendencia a la baja, y el valor exportado también ha disminuido. Según Odepa, esto sería coincidente con la menor superficie plantada y la necesidad de recambio de las variedades actuales para adaptarse a las nuevas exigencias del mercado.

El gerente general de la Federación de Productores de Fruta (Fedefruta), Juan Carlos Sepúlveda, aseguró que «el recambio es una necesidad; los mercados están pidiendo nuevas variedades, que son más productivas». Agrega que «es el productor quien se arriesga al plantar variedades que no están probadas en el país y que luego ve sus resultados a partir de los tres años». Sepúlveda afirmó, eso sí, que la industria está cambiando. «En el norte ya se ve un recambio de variedades, lo que ha traído mejores resultados en cuanto al precio y al rendimiento de la fruta, pero se trata de un proceso de cambio paulatino, dado el impacto de la sequía en la zona centro norte y a la caída del tipo de cambio. Deberíamos hacer un recambio de un 5% anual», manifestó.

Ronald Bown afirmó que Perú, uno de los principales competidores de Chile en la producción frutícola, ya está trabajando en esto. Aseguró que, en el caso de la uva de mesa, la proporción entre variedades nuevas y antiguas en el país vecino es de 80% y 20%, respectivamente. El dirigente gremial coincidió con Sepúlveda en el sentido de que observa una dilación en el uso de nuevas variedades en Chile, lo que se debería a las complejidades derivadas de la normativa existente. «Entrar una nueva variedad puede significar hasta cinco años», indicó.

Situación fitosanitaria compleja

Bown sostuvo que uno de los mayores problemas que enfrentan hoy los exportadores es la compleja situación fitosanitaria, por la presencia de plagas, por lo que la fruta chilena enfrenta condiciones más restrictivas en su entrada a otros mercados.

«Se castiga en el precio y se prefiere la de otros países. Es algo que el Gobierno debe solucionar. Sabemos que los recursos son escasos, pero el sector privado está disponible para colaborar. Nos gustaría ver una acción más proactiva en la defensa fitosanitaria», afirmó el dirigente gremial. En cuanto al Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), estimó que la entidad «hace todo lo que puede, pero no todo lo que debería hacer».

Agregó que «en el caso de la uva de mesa, cerezas, arándanos y otros productos, estuvimos a punto de perder a los principales mercados, tanto en Asia como en el hemisferio norte. Éramos considerados una isla fitosanitaria, pero hoy no lo somos».

«Nos gustaría ver una acción más proactiva en la defensa fitosanitaria (…) Éramos considerados una isla filosanitaria, pero hoy no lo somos».
RONALD BOWN,
PRESIDENTE DE ASOEX.

 

Fuente: El Mercurio