{"id":23085,"date":"2019-02-11T11:25:03","date_gmt":"2019-02-11T11:25:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.maritimoportuario.cl\/mp\/?p=23085"},"modified":"2019-02-11T11:25:03","modified_gmt":"2019-02-11T11:25:03","slug":"el-secreto-lazo-del-buque-biblioteca-logos-con-chile","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.maritimoportuario.cl\/mp\/el-secreto-lazo-del-buque-biblioteca-logos-con-chile\/","title":{"rendered":"El secreto lazo del buque biblioteca Logos con Chile"},"content":{"rendered":"<p class=\"tex_capitular\">Aguas g\u00e9lidas, vientos veloces y violentos, y una tempestad abrumadora capaz de preocupar hasta al m\u00e1s experimentado de los capitanes, reinaban la noche del 4 de enero de 1988 en Tierra del Fuego. All\u00ed, surcando esas aguas inh\u00f3spitas, el Logos, barco de la organizaci\u00f3n internacional GBA Ships, parte OM (Operaci\u00f3n Movilizaci\u00f3n), intentaba mantener el ritmo&#8230; pero ya era tarde&#8230;<\/p>\n<p class=\"tex_normal\">A las 23.55 horas, el capit\u00e1n brit\u00e1nico Jonathan Stewart, que acababa de regresar a la cubierta desde su camarote, donde apenas hab\u00eda logrado descansar un par de horas por las adversas condiciones clim\u00e1ticas, sinti\u00f3 un fuerte golpe que remeci\u00f3 toda la embarcaci\u00f3n. La nave se detuvo bruscamente, pero la maquinaria segu\u00eda movi\u00e9ndose a 105 revoluciones por minuto (RPM). Se cumpl\u00eda el peor de los miedos para un navegante: quedar atrapado en medio de una fuerte corriente. El choque contra el borde de una costa rocosa sumergida fue letal para Logos.<\/p>\n<p class=\"tex_normal\">A esas alturas, tras encallar en las rocas, los miles de libros de la que es conocida como la biblioteca flotante m\u00e1s grande del mundo estaban regados por todas partes. M\u00e1s preocupante a\u00fan era el estado del barco, porque algunos estanques de agua de la embarcaci\u00f3n se hab\u00edan abollado y otros, desprendido; adem\u00e1s, bajo la nave se form\u00f3 una seria deformaci\u00f3n. Eso s\u00ed, todav\u00eda ten\u00edan la fortuna de que no filtrara. Deb\u00edan salir de all\u00ed cuanto antes.<\/p>\n<h3 class=\"sub_actualidad\">El naufragio<\/h3>\n<p class=\"tex_sin_sangria\">Haber encallado en medio de rocas es lo peor que le puede pasar a un barco porque, a diferencia de lo que pasa cuando queda atrapado en barro o arena, el fuerte oleaje hace que se azote una y otra vez contra la superficie escarpada. Una opci\u00f3n era quedarse all\u00ed, esperando que una segunda nave los remolcara, y otra era abandonar la embarcaci\u00f3n. En alg\u00fan momento se pens\u00f3 en la primera alternativa, pero la violencia del mar era demasiada y a las 05.00 de la madrugada el capit\u00e1n Stewart dispuso preparar los botes salvavidas.<\/p>\n<p class=\"tex_normal\">Diez minutos despu\u00e9s, la tripulaci\u00f3n comenzaba a descender lo m\u00e1s r\u00e1pido que pod\u00eda del Logos.<\/p>\n<p class=\"tex_normal\">Para entonces, relata Ester Lug\u00e3o, actual oficial de Relaciones Medi\u00e1ticas del Logos Hope, la nave ya se hab\u00eda inclinado cerca de diez grados. R\u00e1pidamente, mientras se realizaba la evacuaci\u00f3n de la embarcaci\u00f3n, seg\u00fan se relata tambi\u00e9n en el libro \u00abUn barco llamado Logos\u00bb, el agua comenz\u00f3 a ingresar y la inclinaci\u00f3n tuvo un alza brusca, hasta llegar en los instantes finales a 40 grados.<\/p>\n<p class=\"tex_normal\">Si en condiciones normales hay personas para las que descender desde un barco hasta un bote es una maniobra de cuidado, para los 139 tripulantes que esa madrugada debieron abandonar el Logos, fueron momentos simplemente aterradores. El barco estaba tan inclinado que en vez de descender por el lado de la nave, lo hac\u00edan pr\u00e1cticamente por debajo de esta. En cualquier momento podr\u00eda caer sobre ellos, pero era un riesgo que ten\u00edan que correr para salvar sus vidas.<\/p>\n<p class=\"tex_normal\">Pero \u00bfc\u00f3mo llegaron all\u00ed, a un lugar de aguas tan salvajes? Con su lema firme de llevar, incluso a lugares inh\u00f3spitos del mundo, \u00abconocimiento, ayuda y esperanza\u00bb, los tripulantes se dirig\u00edan a Chile tras una recalada en el puerto argentino de Ushuaia.<\/p>\n<p class=\"tex_normal\">Mientras sobre el barco todav\u00eda comentaban entusiasmados lo bien que hab\u00eda resultado su paso por el vecino pa\u00eds, las condiciones clim\u00e1ticas ya comenzaban a manifestarse en contra. Esto llev\u00f3 finalmente, indica Lug\u00e3o, a que \u00abel barco chocara en la roca sumergida\u00bb.<\/p>\n<h3 class=\"sub_actualidad\">El escape<\/h3>\n<p class=\"tex_sin_sangria\">Antes de embarcarse en el Logos (al igual como ocurre con el actual Logos Hope), la tripulaci\u00f3n fue sometida a una estricta formaci\u00f3n para saber qu\u00e9 hacer en el caso de que ocurriera una emergencia. Hab\u00eda llegado el momento de demostrar si aquellas maniobras que ensayaron tantas veces, los ayudar\u00edan a salvar sus vidas.<\/p>\n<p class=\"tex_normal\">Adem\u00e1s, a bordo del Logos hab\u00eda cerca de 30 personas que estaban capacitadas para manejar los seis botes que usaron para escapar de la nave esa madrugada. Uno de ellos era el joven alem\u00e1n Matthias Keppler, de solo 23 a\u00f1os, que ejerc\u00eda como primer carpintero del barco.<\/p>\n<p class=\"tex_normal\">Ahora, durante la estad\u00eda de Logos Hope en Valpara\u00edso, el hijo de aquel sobreviviente, Benaya, sigue perpetuando el lazo de la familia con el barco. Desde ni\u00f1o escuch\u00f3 los relatos de su padre y c\u00f3mo lograron salvar sus vidas aquella fat\u00eddica madrugada en las g\u00e9lidas aguas de Tierra del Fuego, y hoy cuenta con orgullo la crucial labor que ejerci\u00f3 su progenitor esa jornada.<\/p>\n<p class=\"tex_normal\">\u00abSu responsabilidad m\u00e1s grande vino al evacuar, porque estuvo a cargo de lanzar salvavidas (&#8230;) \u00c9l fue como un capit\u00e1n de un bote peque\u00f1o, estuvo a cargo de cerca de 30 personas al evacuar\u00bb, detalla el joven, que se desempe\u00f1a en la producci\u00f3n de eventos sobre la actual nave.<\/p>\n<p class=\"tex_normal\">En los momentos de tensi\u00f3n no hubo tiempo para pensar, solo avanzar r\u00e1pidamente y escapar del barco lo m\u00e1s r\u00e1pido posible. La evacuaci\u00f3n, seg\u00fan relatan testigos del momento, como el padre de Benaya y otros que est\u00e1n reunidos en el libro \u00abUn barco llamado Logos\u00bb, extra\u00f1amente fue m\u00e1s tranquila de lo que podr\u00eda haber esperado. No hubo escenas de p\u00e1nico, ni de ni\u00f1os ni adultos. El temor, eso s\u00ed, no dejaba de reflejarse en sus rostros, pero lo expresaron de una forma muy mesurada. Quiz\u00e1s esa misma fe que los movi\u00f3 a embarcarse y que sigue presente en los descendientes de los sobrevivientes, los ayud\u00f3.<\/p>\n<p class=\"tex_normal\">Aquella versi\u00f3n tambi\u00e9n es reforzada por Lug\u00e3o, quien indica que, seg\u00fan comentarios que ha escuchado de algunos sobrevivientes que siguen ligados a la organizaci\u00f3n, pero que no viajaron este 2019 a Chile, la tranquilidad que hubo esa madrugada sorprendi\u00f3 incluso al personal de la Armada que los rescat\u00f3: \u00abHasta los marinos chilenos que llegaron a ayudar les comentaban que para ellos fue una de las evacuaciones m\u00e1s calmadas que hab\u00edan visto\u00bb, dice. Toda una proeza, si se considera que las 139 personas que iban a bordo resultaron ilesas.<\/p>\n<p class=\"tex_normal\">Que la evacuaci\u00f3n se haya hecho con relativa calma, no implic\u00f3 que despu\u00e9s los sentimientos afloraran. De hecho, relata el joven de 19 a\u00f1os, su padre le cont\u00f3 que \u00abdespu\u00e9s de evacuar, cuando todos estaban seguros y \u00e9l revis\u00f3 lo que pas\u00f3, dijo como &#8216;wow, lo que acaba de pasar&#8217;, y tambi\u00e9n llor\u00f3, porque esa fue su casa y estaba encallada\u00bb.<\/p>\n<p class=\"tex_normal\">Tras ser rescatados, los sobrevivientes fueron llevados por la Armada chilena hasta el puerto m\u00e1s cercano y de ah\u00ed, v\u00eda a\u00e9rea hasta Punta Arenas. En esa ciudad estuvieron cerca de una semana albergados en casas de familias con las que los tripulantes hab\u00edan tenido contacto antes. All\u00ed, sanos y salvos, revela por primera vez Benaya, todas las personas que se salvaron escribieron en un papel lo que hab\u00edan perdido en el Logos.<\/p>\n<p class=\"tex_normal\">Luego el papel fue quemado en se\u00f1al de dejar partir lo material. Conservaban lo m\u00e1s importante, sus vidas, y eso lo agradecen hasta hoy.<\/p>\n<p class=\"tex_normal\">Aquel testimonio de fortaleza que demostraron los sobrevivientes de la madrugada del 5 de enero de 1988 sigue vigente alrededor del mundo, en cada uno de los puertos en que recalan. Cada cierto tiempo vuelven a bordo tambi\u00e9n algunos de aquellos tripulantes y, mientras eso ocurre, sus descendientes tambi\u00e9n contin\u00faan fortaleciendo el fuerte lazo con Logos. nexo que el barco -m\u00e1s bien su gemelo, el Logos Hope, la biblioteca flotante m\u00e1s grande del mundo- renueva tambi\u00e9n con Chile en cada regreso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fuente: Lider San Antonio<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aguas g\u00e9lidas, vientos veloces y violentos, y una tempestad abrumadora capaz de preocupar hasta al m\u00e1s experimentado de los capitanes, reinaban la noche del 4 de enero de 1988 en Tierra del Fuego. 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