Carlos Cruz, secretario ejecutivo Comité Políticas de Infraestructura: “Ferrocarriles: Los desafíos del Plan Trienal”

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De acuerdo al último estudio del World Economic Forum Chile ocupa el lugar Nº 33 en el ranking de competitividad global, lo cual es, sin lugar a dudas, un reconocimiento a las fortalezas de la economía chilena, a sus instituciones, pero especialmente, al grado de sofisticación de su mercado financiero (17 en el mundo). Desde una perspectiva autocomplaciente esto podría ser visto como una situación confortable que nos permita seguir administrando lo que tenemos, sin grandes ambiciones. No obstante, si aspiramos a jugar en el espacio de los países desarrollados, esta calificación debiera constituir un desafío para seguir mejorando nuestro nivel competitivo. Para ello hay mucho espacio. En efecto, en el campo de la infraestructura Chile ocupa sólo el lugar Nº 41 en el mundo, lo cual deja de ser motivo de orgullo. Contribuye a esto la mala ubicación en el desempeño de nuestros ferrocarriles, actividad que alcanza el nivel 74, entre 137 países encuestados.

En este sentido, es muy importante valorar la reciente aprobación del Plan Trienal de la Empresa de Ferrocarriles del Estado, en el que se precisa la orientación que se le pretende dar y los proyectos que concentrarán su esfuerzo en los próximo tres años. Una primera definición es que se proyecta a EFE como una empresa que prioritariamente se orienta a la carga. Esto es muy importante para resolver la accesibilidad a nuestros principales puertos, especialmente en las regiones de Valparaíso y del Biobío.

Si asumimos que las modalidades de inversión que han tenido lugar en los puertos de Chile han logrado transformar a estos en los más eficientes de la región, eso necesariamente debe complementarse con una mayor capacidad de la cadena logística que los respalda. Para ello el ferrocarril juega un rol principal, dadas las cargas que se mueven en el país.

Una segunda señal que se desprende del Plan Trienal es el énfasis en el mejoramiento de la infraestructura ferroviaria. Esto es fundamental no sólo para asegurar los servicios entre los diferentes orígenes y destinos de la carga, sino también para permitir mayores velocidades de desplazamiento, de modo de aumentar la eficiencia de la cadena logística. Se sostiene que para esto se asignaron recursos por cerca de US$ 200 millones por tres años, lo cual permite enfrentar algunos desafíos. El plan también destaca la adquisición de nuevos equipos para prestar servicios de pasajeros de mejor calidad y la incursión en la modalidad de concesiones, tanto para la prestación de servicios como para infraestructura.

Esto último es, sin lugar a dudas, lo más expectante. Valorando el esfuerzo que se devela en el nuevo Plan Trienal por mantener en funciones un servicio altamente considerado por empresas generadoras de carga y por la comunidad, este es claramente insuficiente, si se aspira a que ferrocarriles sea un actor relevante en el sistema de transporte nacional. A través de la modalidad de asociación con el sector privado será posible canalizar recursos de diferentes fuentes para superar con creces la meta que se ha puesto la empresa de transportar al año 2020, 20 millones de toneladas de carga, los que deben representar no más del 10% del mercado en la zona centro sur del país.

De esta forma se aliviará la demanda que hoy recae sobre el sistema carretero, con un alto costo en congestión, accidentabilidad, ambiental y en eficiencia de una red que poco a poco muestra su saturación. A su vez, permitirá explorar servicios de pasajeros, en una primera instancia, en distancias cortas o donde exista red suficientemente acondicionada para trenes de velocidades intermedias. En este sentido, sin desmerecer la puesta en marcha del servicio Santiago a Malloco, con una extensión a Melipilla en la Región Metropolitana, los nuevos equipos para el Biotrén en el gran Concepción, así como equipos nuevos para el servicio Alto Laja y Talca Constitución, se echa de menos una propuesta para mejorar los servicios entre Santiago y Chillán, entre Puerto Montt y Llanquihue y entre Temuco y Victoria; al menos una declaración de intenciones para satisfacer ese viejo anhelo de un tren rápido entre Santiago y Valparaíso, que evitaría el desdoblamiento de la Ruta 68, o el definitivo soterramiento del Biotrén para llegar al centro de Concepción.

Los proyectos ferroviarios tienen un alto impacto en la generación de una red de transporte de calidad. Sin embargo, el abandono que ha afectado a este modo por varias décadas no permite generar las condiciones de servicialidad que se le requerirían, si no es a través de grandes inversiones que, en la medida en que se incorpore al sector privado como socio, no recaerían sobre el presupuesto público.

Para rentabilizarse, estas inversiones demandarán plazos largos, con estructuras de financiación complejas. Justamente, para permitir este tipo de inversiones es que como CPI hemos promovido la creación de un Fondo de Infraestructura. De hacerse efectivas las concesiones ferroviarias, sería posible esperar que en un futuro no lejano el aporte que hace el modo a la competitividad de Chile mejore significativamente y deje de ser un lastre para pasar a ser una contribución importante que nos permita situarnos entre los países de mejor calificación del mundo.

 

Fuente: El Sur