Navieras abandonan sedes históricas para optimizar operación

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Los vaivenes del negocio naviero, que se han traducido en una completa reestructuración de las empresas del sector con ventas, fusiones y otras fórmulas para seguir manteniéndose en el mercado, han tenido repercusiones.

Dentro de este escenario, las firmas que proveen servicios marítimos han debido optimizar sus activos, lo que ha supuesto una completa transformación que incluye los espacios físicos que ocupaban en Valparaíso.

Conocido es lo que ocurre con el tradicional edificio Grace, propiedad de la Compañía Sudamericana de Vapores (CSAV) y que actualmente es ocupado por su socio Hapag-Lloyd. Tras la fusión con la naviera alemana, CSAV redujo sus equipos de trabajo en Chile, trasladando sus oficinas a Santiago.

En ese contexto, la empresa decidió explorar la venta de activos inmobiliarios prescindibles, dentro de los cuales se encuentra el citado edificio. Actualmente, CSAV mantiene un contrato de arriendo con Hapag-Lloyd, compañía de la que es accionista mayoritario y que ocupa actualmente parte del citado edificio.

La intención de la empresa del Grupo Luksic es vender el edificio y ya, desde hace dos años, hay tratativas especialmente con la PDI, que mostró interés en adquirir el histórico inmueble avaluado, en su momento, en más de 11 mil millones de pesos.

El último capítulo de esta tendencia lo protagonizó SAAM que puso en el mercado -para la venta o arriendo- su edificio de calle Blanco 895, inmueble de 2.800 metros cuadrados y seis pisos.

«SAAM modernizó las instalaciones del edificio Tecnopacífico, en avenida Blanco, replicando el diseño de sus oficinas corporativas en Santiago y decidió concentrar en este inmueble sus operaciones en Valparaíso», explicaron desde la empresa, la que trasladó todas sus actividades a dicho inmueble.

«Efectivamente, estamos apreciando el abandono de edificios emblemáticos por parte de empresas navieras y probablemente lo mismo sucederá con otras instituciones, toda vez que existen razones de logística y competitividad que las afectan», comentó el economista y director académico de la UST Viña del Mar, Piero Moltedo. Añadió que dichos edificios poseen elevados costos de mantención y probablemente tampoco disponen de espacios o comodidades acordes a las exigencias empresariales.

«Por otra parte, las estructuras organizacionales hoy son mucho más flexibles, incluso con departamentos externos, y poseen mecanismos de comunicación y coordinación eficientes que implican que las diferentes unidades pueden estar en localizaciones diferentes», subrayó el académico, quien remarca que la ubicación del inmueble es también relevante para la fidelización de sus principales talentos.

«Valparaíso es una ciudad patrimonial que requiere de incentivos para la instalación de empresas, como por ejemplo disponer de servicios externos que permitan el funcionamiento eficiente que buscan»,

Para Caupolicán Guerra, docente de la UNAB y experto naviero, lo que sucede en Valparaíso es una señal más de que la actividad marítima nacional está a la baja. «Mantener un edificio de varios pisos cuando los ingresos han ido bajando es complicado; por lo tanto, la única forma para evitar la desaparición definitivamente es poder optimizar las operaciones. Y en ese plano, una de las acciones es reducir costos», dijo el académico, quien también pone el ejemplo de otros países como Dinamarca y Suiza, «que pese a toda la competencia del mercado naviero han logrado sobrevivir y son los dueños de las navieras más grandes del mundo».

 

Fuente: El Mercurio Valparaíso