China y Estados Unidos concentran 48,3% de los destinos; América y Asia reúnen 81,2% del valor exportado.
En clave marítimo-portuaria, el movimiento exportador de la Región del Biobío cerró julio de 2026 con un alza interanual de 9,5%, al totalizar MMUS$399,4. En lo que va del año, el acumulado llegó a 2,7%. Para la cadena logística y portuaria, este resultado implica una mayor demanda de servicios de embarque, almacenaje, coordinación terrestre y conexión con rutas marítimas, especialmente para cargas industriales y silvoagropecuarias.
Por sector, Industria lideró la incidencia positiva con una variación de 9,4%, alcanzando MMUS$387,9. Silvoagropecuario y Pesca también mostraron expansión, con crecimientos de 15,6% y 95,6%, respectivamente. En contraste, Minería retrocedió 71,8% y Resto de Exportaciones cayó 59,0%. La estructura de carga relevante para los terminales sigue concentrada en Fabricación de celulosa, papel y cartón, con MMUS$131,8 y 33,0% de participación; Alimentos, con MMUS$99,3 y 24,9%; y Forestales, con MMUS$75,5 y 18,9%. Estas tres actividades explican 76,8% del total regional. Además, celulosa, aceite de pescado y madera aserrada sumaron 46,4% de los productos exportados del mes.
En materia de conectividad, América concentró 42,4% de los envíos y creció 36,5%, mientras Asia representó 38,8% con una baja interanual de 10,5%. Europa mostró el mayor dinamismo relativo, con un alza de 57,3% y MMUS$64,5. África alcanzó MMUS$6,9, con un descenso de 68,5%, y Oceanía totalizó MMUS$3,8, con una caída de 19,6%. Los cinco principales destinos fueron China, Estados Unidos, Bélgica, Corea del Sur y Perú, que en conjunto acumularon MMUS$266,7, equivalentes a 66,8% del total exportado.
Para la operación marítimo-portuaria, el mes deja señales de una canasta exportadora con alto peso de productos celulósicos, forestales y pesqueros, lo que exige eficiencia en patios, bodegas, trazabilidad y coordinación de ventanas de atraque. La caída en Asia y el alza en América y Europa podrían implicar una reconfiguración de rutas y prioridades comerciales. El sector deberá monitorear capacidad de almacenamiento, tiempos de permanencia y conectividad terrestre para sostener el ritmo exportador en los próximos meses.
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