El mercado de naves tanqueras se reconfigura ante la nueva estrategia de Arabia Saudí y la creciente tensión en el Mar Rojo

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El reino de Arabia Saudí ha multiplicado casi por cuatro sus exportaciones de crudo a través del terminal de Yanbu para sortear el estrecho de Ormuz, pero la amenaza de los hutíes en el Mar Rojo está redefiniendo el mapa de riesgos del transporte marítimo.

El mercado de naves tanqueras en Oriente Medio se prepara para cambios significativos. Arabia Saudí está reorientando su estrategia energética como consecuencia del conflicto en la región y su impacto a largo plazo en las relaciones entre los países de la zona, según advierte el corredor naviero Xclusiv en su último informe semanal.

Yanbu, el nuevo epicentro de las exportaciones saudíes

Lo que en su día fue una vía de exportación alternativa se ha convertido en un pilar de la estrategia energética de Arabia Saudí. Los datos revelan la magnitud de esta transformación: entre enero y el 23 de julio de 2026, el terminal de Yanbu cargó más de 80 millones de toneladas métricas de crudo, el equivalente a casi 588 millones de barriles, casi cuatro veces el volumen exportado en el mismo período anterior a la crisis en Oriente Medio.

El punto de inflexión llegó en marzo de 2026, cuando las exportaciones mensuales superaron los 13 millones de toneladas, manteniéndose por encima de los 16 millones durante todo el segundo trimestre. Aunque Egipto sigue siendo el principal destino, los envíos directos a Corea del Sur, China, India y Malasia han crecido de forma notable, lo que demuestra cómo Arabia Saudí está utilizando cada vez más el oleoducto Este-Oeste para sortear el estrecho de Ormuz y garantizar el suministro ininterrumpido a sus clientes asiáticos.

Casi el 70% del crudo exportado a través de Yanbu se dirige actualmente a China, India y el este de Asia, mientras que en 2025 Egipto era el comprador dominante, acaparando el 52,8% del total, y los envíos a Asia oriental no llegaban al 25%.

El Mar Rojo, un nuevo cuello de botella estratégico

Irónicamente, a medida que un cuello de botella estratégico perdía importancia para las exportaciones saudíes, otro emergía con fuerza. La reciente declaración de los hutíes, advirtiendo que las naves que hacen escala en puertos saudíes podrían convertirse en objetivos legítimos, cambia fundamentalmente el perfil de riesgo del Mar Rojo. La amenaza ya no se centra exclusivamente en el transporte vinculado a Israel, sino que ahora desafía directamente a la infraestructura que sustenta a uno de los mayores exportadores de crudo del mundo.

Los hutíes han demostrado repetidamente que no necesitan imponer un bloqueo total: basta con generar suficiente incertidumbre para que operadores, aseguradoras y fletadores reconsideren sus decisiones de ruta. Los datos de tráfico recientes ya reflejan este cambio: los cruces por Bab el-Mandeb cayeron casi un 30% en un solo día, y varias naves tanqueras se desviaron inmediatamente tras el anuncio.

Costes disparados y primas al alza

Para la industria naviera, las consecuencias van mucho más allá de los viajes individuales. Cada incidente de seguridad adicional incrementa las primas de los seguros, eleva el consumo de combustible por los desvíos y alarga la duración de los trayectos. Un desvío por el Cabo de Buena Esperanza puede añadir de 10 a 14 días a un viaje y aproximadamente 1 millón de dólares en costes adicionales por tránsito. Los operadores de portacontenedores ya han comenzado a ajustar sus programaciones, omitiendo escalas en puertos saudíes e introduciendo recargos de combustible de emergencia.

Un riesgo geopolítico que se desplaza, no desaparece

«En última instancia, los últimos acontecimientos demuestran que la prima de riesgo geopolítico se ha desplazado, pero no ha desaparecido», concluye Xclusiv. Arabia Saudí logró reducir su dependencia de Ormuz transformando Yanbu en un gran centro de exportación, pero esta estrategia aumentó simultáneamente la importancia estratégica del Mar Rojo. Cualquier interrupción en Bab el-Mandeb tiene ahora implicaciones no solo para el transporte regional, sino también para las cadenas de suministro globales de petróleo, los mercados de fletes y las presiones inflacionarias.

Para armadores, fletadores y comerciantes de materias primas, la libertad de navegación en el Mar Rojo se ha convertido de nuevo en una de las variables estratégicas más vigiladas de la industria naviera.

Nikos Roussanoglou, Hellenic Shipping News Worldwide

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