Expertos, autoridades y representantes de la industria analizaron la evolución de las cadenas globales de valor, el escenario geopolítico, las oportunidades de inversión y las brechas que enfrenta Chile en infraestructura, logística y seguridad.
El impacto del nuevo escenario geopolítico sobre el comercio internacional, la necesidad de fortalecer las cadenas de suministro y los desafíos que enfrenta Chile para mantener su competitividad fueron algunos de los principales temas abordados en la quinta edición del Día del Comercio Global, organizado por la Compañía Sud Americana de Vapores (CSAV).
La actividad reunió a autoridades, académicos y representantes del sector privado, quienes analizaron las transformaciones que está experimentando el comercio mundial y sus efectos sobre países altamente integrados a los mercados internacionales, como Chile. La discusión también puso el foco en la infraestructura portuaria, la logística terrestre y la seguridad de la cadena logística frente al avance del crimen organizado.
Al inaugurar la jornada, el presidente de CSAV, Óscar Hasbún, destacó la capacidad de adaptación que ha demostrado el comercio internacional durante los últimos años, pese a una sucesión de disrupciones que han afectado las rutas y operaciones marítimas.
Entre ellas mencionó la pandemia, el cierre de rutas estratégicas como el Canal de Suez, las tensiones en el estrecho de Ormuz y las congestiones registradas en distintos puertos a nivel mundial.
“La resiliencia del comercio global ha sido extraordinaria: cuando uno mira el período 2020-2025 ha crecido a una tasa mayor que el PIB del mundo. Es decir, la globalización, la multilateralidad, el outsourcing de producción ha seguido robusto y creciendo, demostrando su fortaleza y resiliencia para seguir impulsando el desarrollo de los países”, señaló.
Una globalización que cambia de forma
La exposición central estuvo a cargo de Pol Antràs, profesor de Economía de la Universidad de Harvard y especialista en comercio internacional y cadenas globales de valor.
El académico coincidió en que el comercio mundial mantiene su dinamismo, pero advirtió que las condiciones que impulsaron la acelerada expansión de la globalización entre 1980 y 2000 difícilmente volverán a repetirse en el corto plazo.
“El mundo no se está desglobalizando, pero vemos cambios significativos en los flujos comerciales internacionales (…) Estamos viendo un realineamiento de los flujos comerciales cada vez más acorde con la afinidad geopolítica”, sostuvo.
En este contexto, Antràs planteó que la economía mundial avanza hacia una estructura en la que las decisiones comerciales y productivas están cada vez más determinadas por factores vinculados a la geopolítica, la seguridad y la confianza entre países.
Para Chile, el desafío pasa, a su juicio, por reducir las vulnerabilidades asociadas a la concentración comercial, diversificar sectores y mercados, y avanzar hacia actividades con mayor capacidad de negociación y generación de valor.
También destacó la necesidad de fortalecer áreas consideradas críticas para el funcionamiento de la economía, entre ellas puertos, minería y datos, junto con procurar que los beneficios derivados de la transformación del comercio internacional se distribuyan de manera más amplia entre la población.
Chile apuesta por relaciones estratégicas
Desde la perspectiva gubernamental, la subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Paula Estévez, relevó la creciente importancia del friendshoring, concepto que refleja la búsqueda de cadenas de suministro sustentadas en relaciones de confianza entre países.
“Hoy estamos viendo una creciente importancia del friendshoring, donde las relaciones de confianza adquieren un valor cada vez más estratégico. La cercanía no se construye solo a partir de la distancia, sino también de la confianza, de una visión compartida sobre el comercio basado en reglas, la resiliencia de las cadenas de suministro y las relaciones de largo plazo”, afirmó.
Estévez valoró las negociaciones comerciales que Chile desarrolla con distintos mercados y destacó especialmente los procesos con Estados Unidos, India, Filipinas, Marruecos, Bangladesh y Jordania, orientados a ampliar y diversificar los destinos de las exportaciones nacionales.
En la misma línea, el embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, calificó a Chile como un socio estratégico y anticipó nuevas oportunidades de inversión estadounidense.
“Estamos analizando expansiones portuarias, centros de datos, inteligencia artificial y distintas tecnologías. Hay proyectos por varios miles de millones de dólares que ya estamos evaluando y más inversión que viene hacia Chile”, indicó.
La referencia a las expansiones portuarias adquiere especial relevancia en un escenario en que la competitividad de Chile depende no solo del acceso preferencial a numerosos mercados, sino también de su capacidad para mover carga de manera eficiente, segura y predecible desde y hacia sus terminales.
Infraestructura y accesos, las brechas pendientes
El presidente de la Cámara Marítima y Portuaria de Chile (Camport), Daniel Fernández, abordó precisamente los desafíos de infraestructura y capacidad que enfrenta el sistema portuario nacional.
Fernández planteó la conveniencia de avanzar hacia procesos de licitación que respondan a la demanda efectiva y proyectada, evitando decisiones desvinculadas de la evolución de los volúmenes de carga.
Sin embargo, identificó que una de las principales brechas del sistema no se encuentra necesariamente dentro de los terminales, sino en sus accesos terrestres y en la coordinación de los distintos organismos que intervienen en la cadena logística.
En este sentido, destacó la necesidad de que servicios públicos como el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y Aduanas puedan operar de manera continua, considerando que la actividad portuaria funciona durante las 24 horas y que cualquier interrupción puede generar efectos sobre toda la cadena de comercio exterior.
Seguridad: interoperabilidad y tecnología
La jornada concluyó con un panel dedicado a la seguridad y el crimen organizado en la cadena logística, una problemática que se ha convertido en uno de los principales desafíos para el comercio exterior y la operación portuaria.
En el panel participaron el fiscal Regional Metropolitano Sur, Héctor Barros; el comisionado de seguridad de la Zona Norte, Alberto Soto; y el regional CEO de Hanseatic Global Terminal Latin America, Rodrigo Galleguillos.
Los participantes coincidieron en la necesidad de fortalecer la coordinación entre los distintos actores vinculados al control y protección de la carga.
Entre las prioridades identificadas estuvieron la interoperabilidad de los sistemas y el intercambio de información en tiempo real, además de una mayor incorporación de tecnología para enfrentar los nuevos riesgos asociados al tráfico ilícito de mercancías.
También se planteó la necesidad de dotar a Aduanas y a los puertos de tecnologías que permitan realizar inspecciones masivas, junto con establecer estándares mínimos y comunes de seguridad en los distintos puntos de la cadena fronteriza.
El diagnóstico surgido del encuentro apuntó, en definitiva, a un escenario en el que Chile deberá combinar diversificación comercial, infraestructura, eficiencia logística y seguridad para preservar su posición dentro de las cadenas globales de valor.
En un comercio internacional cada vez más condicionado por factores geopolíticos, la fortaleza de un país exportador ya no dependerá exclusivamente de cuántos acuerdos comerciales tenga, sino también de la capacidad de sus puertos, carreteras, sistemas de control y plataformas logísticas para responder con rapidez, continuidad y seguridad a un escenario global en permanente transformación.
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